martes, 12 de julio de 2016


Camina sobre la hierba, ¿puedes olerla?
es muy fresca como te darás cuenta...

Ayer él me contó una historia mientras nos columpiábamos, el viento pasaba por mi cara, el sol brillaba en lo mas alto, hacía calor, casi creí que era verano.

A veces no no entendía lo que él decía, hablaba educadamente y con elegancia, pero parecía de otra época. Sus palabras extrañas hacían telarañas en mi mente.

Era muy lindo ¿lo había mencionado?
Un niño encantador de ojos esmeralda, sonreía sin parar. El cabello rizado le caía en la frente.

De pronto todo se oscureció. Lo acepto, fue algo extraño. Era medio día, no podía oscurecer así de la nada. El sol se apagó, me giré a buscarlo, pero ya había desaparecido... se fue con el sol.

Mire el columpio. Se seguía moviendo.
Mi ritmo cardíaco disminuyó, la respiración se cortaba. Y en mi mente él daba vueltas, mientras yo me aferraba a las cadenas del columpio.

Todo volvió a la normalidad, el cielo azul y despejado como antes. Sólo faltaba él.

Caí de espalda con fuerza y entonces, mi corazón dejó de latir.